martes, 4 de marzo de 2014

Dioses.

Los escritores somos como dioses. No hablo de la gloria, el respeto o la admiración que tienen. Somos dioses porque creamos mundos, personas y cosas a nuestro agrado. Los personajes de nuestras historias no saben si existimos o no, ni siquiera si su vida depende de nosotros.
¿Qué tal si nosotros fuéramos historias de escritores y no lo sabemos?
¿Qué tal si nuestros antepasados fueran historias antiguas de nuestro mismo escritor?
Sería un poco triste que nuestros personajes sepan que su creador es una persona un tanto vaga, envuelta en una frazada, bebiendo café, con papel y lápiz en la mano. Seguro piensan que somos un tipo alto, con barba blanca y una túnica marrón(tal como nosotros imaginamos). Es más, se reirían de nosotros por ser (la gran mayoría) unos simples marginados.
Mejor guardemos el secreto. Seamos dioses en cubierto, como nuestro Dios ahora. Ahora me voy a preparar una taza de café...

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