— ¿Puedo preguntarte algo?
Sin mirarme, asintió con la cabeza.
— ¿Por qué eres tan cambiante?- proseguí- Siento que te pones en contra mío sin razón alguna.
Sonrió como avergonzada. Pero no respondió, así que el silencio volvió. Solo se escuchaban ruidos provenientes del bar a punto de cerrar, y el zumbido del letrero de luz de "Le voyage á L'oubli".
— Cuentame sobre tí, sobre tu vida.- Insistí, otra vez sonrió y no dijo nada.
— ¿No te encanta el silencio?- comentó- es tan relajante.
Yo me reí y asentí.
— Si te molesta que hable, deberías decirmelo mas directo.
Las persianas del bar ya se estaban cerrando.
— Mi nombre es Angelina. Vivo aquí desde hace ya cuatro o cinco años. Tengo una hermana en Rusia. Y amo estar descalza.
Solté un corto suspiro, me sentía bien sabiendo que ya me tenía un poco mas de confianza.
— Angelina...-repetí todavía pensando una respuesta- Me gusta tu nombre.
—Tu turno...
— Bueno. Mi nombre es Julien. Vivo aquí hace un par de semanas. Hijo único. Trato de no mirar al pasado.
— Mmm, siento que tienes mucha historia escondida. Es curioso.
— Curiosa es tu vida. Abres y cierras la ventana como si indicara un estado de ánimo. La gente del bar casi ni te conoce. Cambias de humor continuamente.
— Mmm. Yo hablé de curioso, no misterioso.
— Las dos sostienen la misma idea, las ganas de ver eso raro que se esconde.
— ¿Quién sabe? Tal vez alguien tenga misterio, pero tiene una vida normal.
— ¿Tu tienes una vida normal?- Pregunté mirándola fijamente a ese mar azul de sus ojos.
— No. No me gusta el término "ser normal", me suena a que somos todos iguales, pero no es así.
— Ya veo...
Se la veía tan decidida, tan fuerte. ¿Cuál sería su punto débil? Todos tenemos uno. Desde la ventana vi al dueño del bar partiendo ya hacia su casa. Él alzó la cabeza y nos saludó con la mano. Yo respondí con el mismo gesto, sin embargo Angelina lo miraba fijamente sin expresión alguna.
— ¿Pasa algo?- pregunté a causa de esto.
— No.
— Bueno.- resultaba tan difícil hablar con ella a veces- Cuatro años aquí y ni siquiera saludas a la gente que ves diariamente.
— No soy de socializar mucho. Lo tuyo fue mas por insistencia. Prefiero ver a las personas que veo diariamente del modo que yo imagino que son. La gente suele ser un asco. Me gusta estar sola...- hizo una pausa- ¿Por qué me pones a mí de marginada si a ti es a quien le tiemblan las manos cada vez que hablas con alguien?
— No te pongas a la defensiva- solté una risita. Era tan tierna y hermosa- Eso...eso solo me pasa contigo.
Volteó la cabeza, como dándome la espalda. Se volvió y tomó una de mis manos, la observaba atentamente.
— Mentiroso- afirmó soltandome de repente.
— Ya no, ya...pude hablarte un poco mas tranquilo.
Quería besarla, quería llegar a casa y ver mi cara repleta de su labial oscuro en forma de besos. No me animaba ni a mover de su rostro unos pequeños mechones de pelo que la molestaban. >>Soy un desastre<< pensé para mis adentros.
— ¿Por qué hace unos días viniste tan enfadada a mi casa?
— Por el ruido insoportable que hacían.
— Pero...- había otra razón, estaba seguro de ello- es imposible oír algo de mi departamento a esta distancia. El bar hace mas ruido.
No dijo nada, siguió mirando a través de la ventana la oscura noche.
—¿ Y por qué te enfadaste tanto? El problema no era tan grave, de ser cierta esa razón.
Otra vez se quedó callada, se volteó nuevamente dándome la espalda.
— ¿Por qué el cambio repentino de humor, el venir a abrazarme al día siguiente?- Me enfadaba un poco que no me respondiera ninguna pregunta- ¿Por qué pareciera que te importo?
Se levantó del suelo, casi de un salto.
— Yo nunca dije nada parecido- dijo muy segura de sí misma.
— Entiendo- me puse de pie- debo irme.
Era muy insoportable no entender nada, realmente no comprendía a aquella chica. Su mirada se tornó un poco triste. Me tomó del brazo.>>¿Por qué es tan histérica? ¿Por qué se hace tan misteriosa?<< Tomé mi abrigo y la miré en silencio.
— Ya sabes dónde encontrarme- le dije. Caminé hasta la puerta y comencé a bajar las escaleras.
— ¡Julién!- gritó desde arriba- adiós...- casi como un silbido por lo bajo.
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