Ella está acostada junto a él. Dice que está cansada de
todo, que ya no tiene ganas de nada. Que no sabe lo que quiere y que no iba a
hacer nada al respecto al no saber qué hacer.
Él la mira, sentado a su lado, ella era hermosa para él.
Respira hondo, estaba tranquilo. Ella lo ignora. Permanecen en silencio, mas
bien no hablan, solo escuchan la música del reproductor. Sarah Vaughan era su
música de fondo.
No era un silencio incómodo, al contrario. Este silencio en
cierta manera los reconfortaba o relajaba.
Es el departamento de ella. Lo había invitado porque no
quería sentirse sola. A pesar de no hablar, se siente bien y acompañada. Su
cama es el escenario ante todo. El resto no importa.
Él se tienta, no sabe bien de qué. Ellos eran amigos desde
hace ya mucho tiempo, sin embargo los pensamientos de ambos siempre fueron
ocultos. La observa con cuidado y sonríe. Se acerca despacio, levemente.
Acostandose junto a ella. Pegados. Él rodea su cintura con el brazo izquierdo.
No dicen nada.
La música sigue sonando y el ambiente es perfectamente
tranquilo. Ella toma su mano con fuerza y se queda así, sin moverse. Él se
sorprende, se imaginaba una escena totalmente contraria y de rechazo. De alguna
manera siempre había sospechado que algo sentía por él, y ella lo mismo. Pero
nunca dijeron nada, sin saber la razón.
Él suelta la mano y la dirige a el rostro de la muchacha.
Acomoda sus cabellos detrás de la oreja, a modo de caricia. Ella sigue de
espaldas y no dice nada. Solo siente un cosquilleo en el pecho, y cierta
emoción en su cabeza. Aunque sigue relajada.
Ella también se tienta, no sabe de qué. Gira la cabeza y lo
mira. Se preguntan qué estará pensando el otro. Él no puede detener sus
impulsos, sus dudas viejas al fin logran aclararse. La ama, y quiere que sea
suya. Su corazón resona fuertemente, casi queriendo salir de su cuerpo. Se
acerca despacio mientras la toma de la mejilla. Ella piensa que no está allí.
Lo único que sabe es que quiere estar ahí con él. Y está feliz por eso.
Sus labios se tocan levemente, hasta terminar en un beso
lleno de pasión escondida. Nadie dice nada, solo Vaughan sigue cantando. Sus
labios se presionan con lentitud, sin separarse. Luego de momento se alejan. Se
miran, se aman.
Ella pierde la confianza que tenía, toma vergüenza. Pero se
siente viva ya. Se vuelve a su posición inicial. Él no entiende demasiado. Le
encantó. Piensa que no le gustó, asi que se sienta nuevamente. La mira por un
rato y luego mira la ventana.
Siente una fuerte presión en la mano. Ella se la había
tomado con fuerza. No quería que se vaya. Pero no quería hablar. El silencio
era perfecto. Todo era perfecto.
Todo era perfecto...incluso el relato de Candela. Muy bueno, ahora como te dije, te envidio por escribir.
ResponderEliminarJaja, creo que le falta un poco mas de redacción. O algo de metáforas. Nunca supe usarlas bien a las metáforas. Gracias por el comentario Nico. No envidies, que vos escribis excelente.
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