domingo, 5 de mayo de 2013

"Pasiones" Capitulo 1.

Bueno, he aquí mi nueva novela. No estoy muy segura si tengo que corregir algo, pero eso lo veré con el tiempo. Espero que lo disfruten leyendo tanto como yo disfruto escribiéndolo.



                                                                Capitulo 1

Reimundo Hudson era un hombre benévolo y misericordioso que amaba tanto el jazz como a su esposa. Desde pequeño siempre admiraba la música, él sentía que era lo que lo reconfortaba en malos momentos y alegraba en los buenos, su fiel acompañante. Su abuelo siempre le hacía conocer nuevas culturas musicales e historias sobre los orígenes de la música, fue ahí donde conoció el jazz, el cual iba a definir su futuro en la vida.
 Rei fue creciendo rodeado de conocimientos. Estudió saxofón y formó su primera banda con apenas 18 años de edad, grupo que se deshizo debido a disputas internas. Pero Hudson era persistente y nunca abandonó su pasión musical. Intentó trabajar en bares, dando pequeños recitales, pero lamentablemente fueron un fracaso ya que por temas de racismo no lo dejaban tocar.
 El era de piel oscura cual carbón, de importantes y gruesos labios, también corpulento y alto lo cual llamaba la atención de muchas señoritas, pero ninguna que le interesara.
 Rei había tomado la costumbre de salir cada viernes por la noche a beber en el piano bar que se encontraba en la esquina de su casa. Siempre observaba a la misma mujer, la única que le atraía. Ella era mesera en el bar, no era alguien muy llamativa ni sorprendente, pero a él le encantaba cuando cantaba por lo bajo, cuando no había nadie en la barra de tragos. Le parecía tierna la torpeza con la que intentaba llevar las copas a las mesas, tropezando de vez en cuando por ser principiante en el trabajo. Su nombre era Eleonor, el muchacho lo había escuchado varias veces cuando el jefe le gritaba por alguna copa estropeada al caerse. Ella generalmente jugaba con su cabello, negro y rizado, siempre en orden prolijo, éste entonaba su piel canela.
Para él ella era muy especial, y le hacía sacar su lado mas tímido. A penas le salían las palabras cuando ella se acercaba a atenderlo. Se tornaba nervioso e inquieto, y sus manos comenzaban a sudar.
Eleonor apenas se fijaba en él, vivía ocupada tratando de finalizar de una vez por todas sus estudios en la universidad. Con sus 22 años, ya deseaba tener su propio lugar fuera de ámbito familiar, y así dedicarse a lo que le gustaba. Estaba en el fin de la universidad de arquitectura, y buscaba varios trabajos para poder ahorrar rápidamente y así mudarse a un departamento que había visto a no muchas cuadras de la casa donde se hospedaba.
Una noche, Rei decidió invitarla a salir, tratando de despegarse de sus inseguridades. Llegó al bar un poco mas temprano de lo que estilaba ir, vistiendo elegante, con algo de valentía.
 Ella se encontraba en la barra secando algunas copas recientemente lavadas. Reimundo se sentó en su mesa habitual y con nervios esperaba la llegada a su mesa de la mujer  que tanto anhelaba.
 Mientras que observaba a los de la banda terminando de acomodar un par de micrófonos del pequeño escenario junto a la barra, un hombre se acercaba a él preguntándole qué iba a beber.
 Las manos comenzaban a traspirarle, al notar que su plan no estaba funcionando. Buscó con la mirada a Eleonor, pero no la encontró. El mesero algo incomodo todavía esperaba la respuesta, e impacientemente reiteró la pregunta.  Hudson lo miró y se levantó de la silla casi de un salto, pidió disculpas al hombre y se retiró hacia la salida.
Estaba avergonzado de sí mismo, porque nunca había juntado tanto valor hacia una chica. Se dirigió hacia una plaza que se encontraba a dos cuadras de allí. Sentado en una banca, reflexionaba y se arrepentía de no haberla buscado cuando pudo. Pero se relajaba sabiendo que el próximo viernes volvería a verla, y tal vez animarse al menos a entablar una conversación con ella.
 Algo interrumpió sus pensamientos. A una mujer frente a él que llevaba unas bolsas, se había tropezado y todo su contenido cayó al suelo.
 Caballerosamente, él acudió a ayudarla. Un poco avergonzada pedía disculpas y rezongaba por su torpeza.
-No se preocupe, con la oscuridad de la noche es dificil ver el pavimento- comentaba sonriendo mientras levantaba los papeles y otras pertenencias de la mujer.
 Ella subió la mirada reconociendo el rostro de aquel hombre. Sorprendido por verla enmudeció totalmente y regresó las cosas a la señorita.
-Muchas gracias- dijo con una amplia sonrisa.- Y por cierto, mi nombre es Eleonor.
-Rei Hudson, Reimundo en realidad- estaba muy nervioso y algo incomodo.
-Creo haberte visto en el piano bar de aquí cerca, ¿Cierto?
-Si, acostumbro a ir semanalmente- de a poco se iba relajando- ¿No eres la mesera?
-Exactamente, “era”. Acaban de despedirme, así que no creo que volvamos a vernos.
 Desconcertado y algo asustado por esa respuesta, siente un tirón en el pecho que nunca había presenciado.
-Quisiera volver a verte- sus palabras salieron de su boca casi por error- Ah, lo siento.
 Ella relucía bajo la luz de la luna, sus ojos brillaban como su sonrisa. Y con un simple “yo también”, le entregó un pequeño papel con unos números y se retiró, algo apresurada.
 Rei no podía creerlo, su corazón latía velozmente y poco a poco se iba reincorporando otra vez al mundo real.

Luego de seis meses de salidas y charlas casi interminables, él decide pedirle matrimonio, proponiendole a ella que viva en su hogar haciendole companía para siempre.

Con el tiempo, las cosas fueron cambiando, y para bien. Eleonor se recibió de arquitecta y ya comenzó a progresar en lo laboral. Conoció personas que la ayudaron a emprender su carrera. Mientras Rei, consiguió que lo contrataran en uno de los bares de la ciudad. Y conociendo gente nueva también, formó otra banda de jazz. Ésta estaba compuesta  por cinco integrantes, donde él componía las canciones y tocaba el saxo. De a poco el grupo fue tornándose más y más popular.  Ya no tocaban en un solo bar, sino en todos los de la ciudad.
Al ver que mejoraban como músicos y que resultaban cada vez más conocidos, decidieron todos juntos hacer una lista de los lugares donde querían llevar su música, con ciudades que llevaban para ellos un significado importante referido a la historia del jazz. Esa sería su meta, terminar la amplia lista de veinticinco ciudades, tocando en cada bar de cada ciudad.
Lo que más unía a esta banda era la amistad entre ellos y la pasión que compartían con el jazz. Expresaban mucha energía y admiración.

Al llegar a la quinta ciudad de la lista, una noticia maravillosa llegó a los oídos de Reimundo: Eleonor iba a tener un bebé. Ésta noticia lo hizo sentir pleno, completo, era uno de sus grandes deseos. Le produjo mucha alegría, de la cual siendo su personalidad de manera cerrada, fue expresada como nunca lo hizo.




La próxima semana publicaré el segundo capitulo. Saludos.
                                                                                                        M. Candela Spagnuolo.

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